The wire

THE WIRE QUINTA TEMPORADA

 

La investigación aunque tan sólo sea de una serie de televisión,  es necesaria. El esfuerzo para escribir sobre ella,  no es verla,  que vaya por delante, la serie transmite realismo, crea una avidez de ir más allá, por lo tanto, la necesidad de saber más sobre el rodaje, el director, la ciudad, la realidad o la ficción que la hace diferente de otras series.

Desde el momento que pones el DVD, los granulados típicos de HBO, (La productora de Rupert Murdoch). La banda sonora comienza ajustada al ritmo de las imágenes, el rotativo, los negros en las esquinas, el alcalde, la redacción del Baltimore Sun, los policías vigilando desde las cornisas de los edificios. En ese momento comienza un viaje. La mirada  puesta entre las bambalinas de la serie The Wire.

El resultado es un reportaje del país que merece la pena comentar “Periodistas, maleantes, Baltimore”[1] es obvio que nadie tiene conocimientos si no ha dedicado unas horas de su vida para llenar su cabeza de ideas. Contar o criticar algo sin saber más de lo que ves,  no es profesional, el argumento tiene que ser solido. No se queda en la visualización de la película. Se impone adquirir más conocimientos, leer cosas que otros ya dijeron sobre la serie.

En el reportaje antes mencionado se van atando los cabos. La realidad es realidad según el propio director David Simon: que trabajo durante 15 años en el periódico el Baltimore Sun como periodista de sucesos y de hecho el periódico existe (http://www.baltimoresun.com/). Es sorprendente que una serie se ciña tanto al contexto que se vive en Baltimore. A Simon lo despidieron en el tercer expediente de regulación de empleo que ejecutó la compañía 1995. 

Lejos de la visión del sueño Americano, the wire está lejos de ser un sueño,  según el propio director “Estados Unidos es un país brutal e indiferente que otros, sin interés por compartir los beneficios entre la comunidad” El País. Son personas de verdad, gente corriente. No como el viciado cine americano que vende, al Presidente de turno lo dibujan como todopoderoso, sus palabras medidas y acertadas dan grima. Lo gratificante de the wire la desnudez con la que se muestra, nada de cantos de sirenas que idolatran a su presidente o alcalde. Con grandes chalet y maravillosos coches,  en el país donde los sueños casi siempre acaban bien. The wire es de lo poquito que no es estereotipo  “made in Usa”.

Los personajes son personas, podríamos decir seres humanos con sus miserias, Se pone de manifiesto según el lugar que ocupan y de ahí sacan todos sus instintos. El policía obligado hacer horas extra, se niega ya que no se las pagan. Los casos se abandonan por falta de presupuesto y un alcalde blanco que en un principio apuesta por los colegios, con el fin de recaudar más votos, en campaña permanente. “En una sociedad que 3 de cada cuatro habitantes son negros y tres de cada dos de esta raza sufre el paro” El País. Esto recuerda al apartheid en Sudáfrica aunque este comentario parezca  exagerado. Lo cual nos lleva a la conclusión: si casi el 75 % son negros y  un 25% blancos. El Alcalde es blanco y tiene que dejarse asesorar por personas de raza negra. La mayoría negra demanda un trato adecuado y la minoría blanca en apariencia,  no es la más necesitada. Las ruedas de prensa del alcalde cambian según los acontecimientos. No es nada nuevo, es un político.

En la quinta temporada the wire se mezclan: los intereses políticos donde fijar el foco, el sesgo político en cuanto a las informaciones. Los narcotraficantes campan a sus anchas cuando la policía se repliega por falta de presupuesto. Según Simon “300 muertos al año, los disparos se convierten en algo natural, es la ciudad más peligrosa de todo estados unidos”. El Baltimore Sun en esta temporada cobra un sentido poniendo de manifiesto, por un lado, la crisis de la prensa, y por otro, la repercusión mediática que ejercen sobre sus lectores.

Es cierto que los 300 casos de muertes violentas en Baltimore supone una toma de distancia, por eso quizá el anatómico forense de la ciudad carece del el glamur, por ejemplo puede tener el de CSI Miami y los muertos no son de la misma manera tratados. Las muertes por ajustes de cuentas están al orden del día y qué importa cómo han sido asesinados. Los muertos se acumulan en  morgue y las pruebas se pierden con facilidad. De hecho las pruebas recogidas en las casas abandonadas, donde sucedió un crimen masivo de veintidós personas, están todas perdidas.

Cierra el círculo el periodismo  y como dice Canel “aquello que no sale en los medios no existe” es utilizada la prensa, por los policías para dar popularidad a un asesino en serie que mata vagabundos y siempre tiene el mismo modus operandi, una cinta roja en la muñeca, todo inventado para conseguir fondos para continuar asediando a los narcos. La política que lanza globos sonda y observa la reacción de los ciudadanos, anuncia el cambio del inspector jefe y esperan la respuesta de los afectados.

Un periodista que con más imaginación que talento. Acompaña la historia dando vida a un asesino en serie inventado, que  pone la guinda al pastel. En este oficio hay un Espécimen que las noticias sosas e insípidas, se dedica a rellenarlas  retocando los artículos con el interés humano, es decir, las emociones de los lectores para sumar adeptos. Cuanta más sangre, sexo, más se acerca al lector. El periodista le da al detective lo que busca,  ambos “popularidad” uno por el bien social y otro por bien personal, aunque ambos tienes personalidades distintas, pero a su vez, corren en paralelo.

Llama la atención como el periodismo desde el principio toma las riendas. En el tercer capítulo el Rotativo Baltimore Sun, el jefe se sube a una silla y anuncia que el periódico lo ha comprado otra compañía, esto significa que necesitan hacer más con menos, pero la globalización mediática deja al periodista desamparado, no se buscan profesionales, es simple “más con menos” y comunican que comenzará a salir gente. Buscan beneficios y sensacionalismo es lo que vende, es decir, interés humano y cercanía. Incluso en los extras del DVD a lo que en realidad hacen mención es a la calidad periodística, dice uno de los personajes “el periodismo ha dimitido en su acción de cuarto poder”.

 

LOS NARCOS Y SU MUNDO

David Simon:

 “Yo creo que el experimento americano ha descarrilado. De algún modo, acepto la inevitabilidad y la certeza del capitalismo como motor de la economía, no considero que el capitalismo puro y duro pueda ser nunca un sustituto del orden social… cuando se le da rienda suelta al capitalismo, dejan de ser seres humanos. Si estás en lo alto de la pirámide productiva y te beneficias de esta dinámica, fenómeno; pero si estás en la parte de abajo, eres una víctima. Eso es The Wire: una declaración política de principios”.El País

 

Bajo escucha sería la traducción literal The Wire  y en consecuencia todo gira en torno a las escuchas ilegales en Baltimore, las escuchas ilegales no sirven para el gran jurado, entonces los capos de la mafia se cuidan de que otros se ocupen del trabajo sucio, asesinatos, recogida de la mercancía, no se manchan las manos y tampoco tienen antecedentes penales, aunque suene extraño. La figura de “cabeza de turco” aquí cobra su significado más amplio. La ciudad se divide en dos; este y oeste que controla cada una de las mafias. Los narcos se reúnen en guetos y discuten sobre temas que sólo les incumben a ellos, al control de las esquinas, donde los niños trafican.

La serie esta abultada de tacos, no hay pudor, no hay perdón. El que la hace la paga con un tiro en la nuca, no tienen miedo viven en el infierno quizá la muerte sea la mejor escapatoria. Los chicos que no sirven para el negocio y terminan drogándose. Drogadictos que dejan las drogas y hacen terapia y un día se hace realidad el sueño del cambio.

Los Abogados en esta trama también tienen protagonismo en la serie pero en defensa de los propios narcos, ayudan al blanqueo de dinero mediante cuentas en el extranjero,  llevándose su porcentaje. Los negros ignorantes del mundo de los negocios,  sólo conocen las intrigas de la calle. Fuera de Baltimore no son nada más que negros de suburbios.

El final de la quinta y última temporada no responde a los estándares, en Baltimore todo sigue igual. Cada uno en su sitio: en su esquina, en la alcaldía en el paro, en la redacción del periódico y el periodista que sigue los pasos del asesino imaginario y con la  teoría de Hears “I make news” gana un premio Pulitzer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1]Del pino, Javier, 26/07/2009”, El País, consultado 03/05/2012

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