Una historia.

 

Flores que adornan un diario sobre la mesa verde, el sol de enero colándose por la ventana,  no es un tiempo típico de estas fechas pero será verdad lo del cambio climático que siempre he visto con escepticismo. Llega un momento la vida se resume a hoy y todo está pintado de un nihilismo atroz.

Soy una víctima más, lo que puede sonar dramático no lo es, de mal de Parkinson juvenil, lo único que suena bien es lo de juvenil por que la palabra Parkinson se las trae. Supongo que carece de relevancia el dichoso nombre pero estoy segura  que al que la escucho de boca de su neurólogo no le parece tan irrelevante. Pero os aseguro que es algo que un mal, es como cuando vas al supermercado y ves los productos milagro los “todo en uno”, algo así nos deberían decir:

  • Señor o Señora usted tiene un todo en uno, es mejor un todo en uno, que dos y llévate tres, en realidad supera bastante ese todo en uno, que nos deberían de explicar.

Señores agárrate que vienen curvas, empezamos a notar algo fascinante la gente nos mira, mejor aún nos escudriña, si pudiesen mirar en los entresijos de la ropa interior,  lo harían. Pero la cuestión es ¿por qué? Por tengo el guapo subido, estoy fantástica y claro  es normal que me miren. Hay amiga! Un día descubres la razón y los velos, antifaces, gafas de aumento se van cayendo como la ropa de una bailarina del Moulan Rouge, y como no darse cuenta de tal evidencia, tiemblas y lo haces mucho, arrastras la pierna derecha y mas que la bella pareces la bestia.

Un día te caes en lo más llano y parece que el asfalto se cebo contigo, te rompes un brazo y llevas tu cara “de pez congelado” llena de arañazos, y la pierna derecha,  con su puñetera costumbre,  tiene una enorme herida que recuerda a las que te hacías cuando eras niña.

Las heridas del cuerpo se curan pero las del alma permanecen, la vergüenza de ser tan patosa o tener Parkinson, no me dio vergüenza nunca tener una muerte neuronal precipitada, y desde que asumí que era eso una enfermedad, descanso más tranquila y he llegado a detestar aquellos que como yo lo consideran un alíen o algo ajeno a tu persona. Cuanto mal hacen esas creencias y otras, como el que espera la cura y la cura no llega, antes hacía planes para cuando me curen tal y lo otro… ahora no hago planes.

Antes estaba en unas condiciones lamentables y el hecho de salir de la rutina  suponía un problema serio para mi salud  y con mi tendencia al drama me lleve las cosas personales a lo mas oscuro de mi, rompí puentes queme los caminos dejando una paisaje baldío donde no quedaba nadie. La enfermedad fue la excusa perfecta. Nunca hubo tanta gente y nunca me he sentido más sola. los agonistas de la dopapina me provocaban un deseo sexual exacerbado  lo que llaman hipersexualidad, está situación me llevo a un estado de salud mental  que pensé quitarme del medio, pero soy una cobarde y no lo hice lo que si hice y me avergüenza fue un suicidio digital,  Cuando término aquel tiempo todo se ajustó como un puzzle  de piezas perdidas, y al fin me serene siempre con matice En todo este proceso me adicione a las, videntes, tarotistas y mi vida comenzo a fluir en  la metafísica, el secreto y otras parafernalias de adivinadores del futuro y vampiros del cuerpo donde solo hay un desmedido interés por los material y lo que vende se queda para el vendido y engañado como otra cicatriz del cuerpo, más bien del monedero.

 

 

Las personas hace tiempo que bajaron de mi tren y ahora viajo sola, sin más compañía que mi madre y yo misma. No me puedo permitir muchos lujos, hoy por casualidad veía un artículo “se alquilan casa en una aldea de Cantabria por 100 Euros”  y pensaba: Está genial pero donde voy con la medicación y después de no muchos peros decidí por aplastante lógica que no podía ir, cosa que no me sorprende, ni me quita el sueño por las renuncias son hasta para los sueños.

Por cierto no lo he dicho, tengo 46 años  y Parkinson desde los 23, diagnosticada  a los 35 y a los 39 me operaron, El primer momento que oí hablar de la intervención me sonaba  a la serie futurista serie black mirror y mientras esperaba, Me pusierón  la bomba de apomormofina de infusion directa, aprendi a pincharse en la barriga, y como un ritual lo hice durante un año y 7 meses,

Llego el día de la operación  un 17 de Enero 2011, recuerdo que no tenía miedo una cosa muy mía es relatarlo de esta manera “vivía en una cárcel o pena de muerte  o bien, me dan el tercer grado”  estaba claro prefería cualquiera de las dos cosas era viable, me concedieron el tercer grado aunque ahora duermo de vez en cuando  en la cárcel. Pero las condenas son para cumplirlas o eso creo yo. hace ya cuatro años pero que decir no fue lo que esperaba, mi vida cambió de tal manera, perdí los temblores, las distonías y perdí las ganas de vivir, las funciones cognitivas están afectadas y hablar cada vez me cuesta mas, por la tarde apenas balbuceo. Mi trastorno del sueño está peor  y la apatía reina en mi vida. No es la panacea el Parkinson te aísla.

Los altibajos del Parkinson feroz que según te cuides reacciona como un delicado corderillo o como el más fiero león. Hay que vivir, porque en está estancia efímera hemos de procurarnos todo aquello que nos haga sentir bien y como títeres de un alíen que nos paraliza, tenemos que aprovechar la existencia y si no nos deja cumplir nuestros sueños, sumaremos sueños inválidos . Los barrotes los ponemos nosotros  y las paredes de cemento también.

 

 

 

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