No quiero.

Hubo un después, si lo reconozco, lo hubo, sentí libertad, pero no la libertad de los pájaros en la nieve, no fue esa la libertad que sentí, mas bien… como las pesadas brumas que cubren este valle, con responsabilidad de ser libre, hacer cosas que la libertad espera de tí. Maldije en lenguas que no sabía de su existencia, con lengua, y  labios que danzan en una caja de resonancia llena de dientes,  free, ingyenes, frei …

 

No quiero la libertad de los otros.

No quiero un bosque abarrotado de clichés antiguos.

No quiero drogas, sexo y rock and roll.

No quiero verdes lagos y cielos azules, de mentira

No quiero vacaciones en la playa, con todo incluido hasta la suegra insatisfecha.

No quiero una vida con estrecheces en el alma y aneurismas de viento en la espalda.

No quiero días de lluvia en martes con soles naranjas.

No quiero, no querer porque sin querer te dejé.

Sentí una libertad en color sepia, sentí la libertad de la cama y la sopa de pollo. Me sentí como un tallo de trigo seco pegado a la tierra.

Loreto Verdú.

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